¡Por fin!. Después de casi dos meses he encontrado un buen momento para escribir algunas palabras en este blog que tengo tan abandonado.
La última vez que hice acto de presencia por aquí, dije que contaría mi encuentro con una cigüeña.Y eso es lo que voy a hacer.
Hace un mes aproximadamente volvíamos a casa para cenar, mi madre, Zuza y yo. Estábamos cerca de la G. Vía cuando por nuestra misma acera vemos como se nos acerca una cigüeña de un metro y medio de alto, caminando hacia nosotros. Durante los primeros segundos estaba alucinando porque no podía creer lo que estaba viendo, pero pasados esos instantes comencé a ver que un grupo de personas también la miraban y que uno de ellos la dirigía, como si de un pastor se tratase, hacia el hueco de un garaje.
¿Qué hacer?. Eso fue lo primero que nos preguntamos los tres. Pues nada, coger el movil y llamar al número de emergencias, donde me dijeron que ya habían avisado a la policía local ya que otra persona había dado el aviso anteriormente, y que no tardarían mucho en aparecer.
Un grupo de personas que llevaba allí más tiempo que nosotros nos dijo que la cigüeña se había estado paseando por el centro de la Gran Vía, mientras los coches la evitaban como podían. Y que habían sido ellos los que ya habían llamado a la poícia, antes de que lo hiciera yo
Tras media hora de espera, en la que tuvimos que poner mala cara a más de un grupo de adolescentes que querían acercarse para coger a la pobre cigüeña, decidímos volver a llamar al número de emergencias. Me volvieron a decir que la policía local estaba avisada y que no tardarían mucho, pero que si quería llamar yo directamente que me daban el número de teléfono. Así lo hice.
Cuando le conté al policía que atendió mi llamada todo lo que había pasado (y que si no venían pronto prodría haber un accidente con algún coche), me dijo que estaban esperando al cambio de turno para acudir a nuestra llamada. Lo cual me pareció absolutamente increíble.
A todo esto, mi hermano, desde su casa estaba intentado contactar con un amigo suyo del ayuntamiento para ver si podía hacer algo. Este amigo le dijo, que eso era normal, que en esas fechas era normal que los cigüeñines se caigan de los nidos, y que tanto la policía como los bombemros están acostumbrados a tratar con estos pájaros.
Pues bien, después de 1 HORA de espera llego un coche de polícia, con dos agentes que no tenían ni idea de como recoger, y a donde llevar a la pobre cigüeña. Tras unas cuantas llamadas a la central para hablar con el Señor Comisario, los agentes decidieron utilizar una manta que llevaban en maletero para echársela por encima a la cigüeña y así poder manejarla sin miedo a recibir un picotazo del pobre pájaro.
Dicho y hecho; le tiraron la manta y entre los dos la metieron en la parte de atrás del coche, como si de un preso se tratase y se la llevaron. Según lo que nos contaron, no tenían muy claro que harían después con ella, pero seguramente la tirarían por encima de la pared del Centro de Recuperación de Aves ya que a esas horas era casi imposible de que hubiera alguien.
Pues esa es la historia de la pobre cigüeña y de cómo unos malvados agentes se la llevaron sin saber a donde.